fbpx
0

¿Has querido nunca aumentar tu productividad al 200%? ¿Tener, verdaderamente claro, cuál es tu verdadero propósito en la vida? ¿Te imaginas cómo sería tu vida si realmente supieras aprovechar tu tiempo, de manera acertada y enfocada, para conseguir tus objetivos?

Esto y mucho más es lo que genialmente nos presenta Stephen R. Covey en su libro ‘’Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”.

Un revelador y excepcional libro que es considerado como uno de los referentes y una obra de arte, en cuanto a la productividad, eficacia, eficiencia y ética en la vida cotidiana y empresarial.

Y no lo digo yo. Así lo expresan las más de 15 testimonios que aparecen al principio del libro, por parte de personajes tan importantes cómo Anthony Robbins, Kevin Turner, Michael Phelps, el mismísimo Seth Godin, entre otros.

Stephen R. Covey (1932-2012) fue una respetada y referente figura, reconocida internacionalmente, cómo uno de los mejores profesores y consultores en materia de liderazgo, gestión efectiva de organizaciones y crecimiento personal y profesional.

Dedico su tiempo a promover y enseñar una forma de vida basada en principios, para ser mucho más productivos, mejores lideres y optimizar nuestro tiempo de manera eficaz y con eficiencia.

Toda una pasada de persona que ojalá pudiera haber conocido!

En imposible resumir este libro tan espectacular en un solo artículo del blog, y muchos conceptos clave se me escaparán.

Verás como también cito algunos párrafos del libro que me han parecido relevantes.

O sea que te animo a conseguir igualmente una copia de este excelente libro y a tenerlo en tu mesita de noche durante una larga temporada.

Agárrate fuerte a todo lo que encuentres porque puede ser que se te rompan muchos de los esquemas y paradigmas que puedas tener ahora mismo sobre la efectividad y productividad.

Resumen del camino hacia el éxito

La verdadera productividad personal y empresarial, parte de la dependencia (de otras personas, del contexto, del ambiente, de la sociedad, etc).

Primero, se basa en trabajar la independencia personal (ser totalmente responsable de nuestras propias acciones, tener muy claro nuestros objetivos y principios y en función de ellos saber priorizar nuestros próximos pasos).

Segundo, solo cuando conseguimos la independencia, podremos entender y trabajar la interdependencia con los demás (la capacidad para trabajar en equipo, de tal manera que los resultados sean mayores y además beneficiosos para cada uno de los implicados).

Finalmente, podremos ser capaces de renovarnos nosotros mismos, regular y equilibradamente, con el objetivo de crecer y vivir en niveles de comprensión cada vez más elevados.

“Las personas dependientes necesitan de otros para conseguir lo que quieren. Las personas independientes consiguen lo que quieren gracias a su propio esfuerzo. Las personas interdependientes combinan sus esfuerzos con los esfuerzos de otros para lograr un éxito mayor”

Vamos a ver un poco más en profundidad este camino…

De la dependencia a la independencia

Con lo que hemos visto hasta ahora, todo empieza desde dentro, haciendo una mirada introspectiva para conseguir tu victoria privada.

Toda persona de debe, primero de todo, “liberarse”, “romper esas cadenas” que le mantienen preso dentro de su propio mundo que lo limita.

O sea, vivir tu propia vida, tal cual cómo tu eres y quieres, sin peros ni excusas, y ser ‘’responsable” con cada una de las acciones de tu vida.

Los efectos y/o acciones de otras personas que arruinan nuestra vida emocional, el hecho de sentirse víctima, el hecho de lamentarnos por no poder cambiar ocurrencias del pasado, presente o futuro que están fuera de nuestro control…

Todo ello, debes ser consciente de que; cómo te afectan emocional y psicológicamente todas estas cosas, depende totalmente de ti.

Tu eres libre de controlar tus pensamientos e incluso emociones.

Vamos a poner un ejemplo:

Imagínate que acabas de entrar como becario en el departamento de marketing cómo Product Manager Junior en la sección de enfermedades raras de una empresa farmacéutica.

¿Cómo crees que te puedes sentir el primer día de trabajo?

Seguro que te vienen a la cabeza adjetivos cómo: emocionado, expectante, feliz… pero también puede ser que te sientas inseguro, miedoso, tímido, presionado, etc.

Si te sientes emocionalmente dependiente, tu sentido de la seguridad y autoconfianza provendrá de la opinión que los demás tengan de ti.

O sea, si no les caes bien a tus compañeros, puede resultar catastrófico para ti.

Imagínate ahora que viene uno de tus compañeros (que lleva más de 5 años como Product Manager en tu departamento) a conocerte pero de repente ves que es una persona arrogante, nada empática y que se mete contigo y los demás.

Es más, al llevar varios meses trabajando, ves como te hace la vida imposible y se mete contigo continuamente.

Pues bien, ¿cómo te sentirías?

Seguramente penarías: “no puedo trabajar con un compañero así”, “que mala suerte que tengo”,” que desgraciado que soy”, ”vaya mierda vida”.

Si te fijas, aquí estas dejando que las acciones de los demás y el ambiente externo afecten a tus pensamientos (y por lo tanto también conductas y acciones). Estás siendo dependiente.

El paso clave ahora es, primero, darse cuenta. Hacer el clic natural. Debes saber que si te sientes mal contigo mismo, pensado que todo es una mierda, es porque tú decides que sea así.

Segundo, cambiarlo. Ser proactivo y responsable para cambiar esta “realidad” ficticia, para convertirnos en seres independientes. Puedes ir a hablar con este compañero y decirle todo lo que piensas, hablar con tu responsable o en definitiva cualquier acción (moral y ética claro) que haga “liberarte” de estos malos pensamientos que angustian tu vida.

En definitiva, tenemos que hacer una mirada interior e intentar encontrar nuestros principios más profundos para dominar nuestro autodominio.

Los 3 primeros hábitos están destinados a ello:

1. El hábito de la proactividad se basa en ser conscientes de que tú mismo tienes el poder y la libertad de escoger tu respuesta a cualquier estímulo del medioambiente (por ejemplo: si te grita tu jefe, si un compañero de marketing de crítica, si un médico te mira por encima del hombro o no te hace caso…)

La proactividad es lo que delimita la capacidad que tienes para responder de acuerdo con tus principios y valores. Por esta razón, es importante tener muy claro y definidos cuales son estos.

En resumen, ser proactivo es afirmar que eres líder de tus propios pensamientos, acciones, y por lo tanto, destino.

2. Comenzar con un fin en mente consiste en, antes de empezar a hacer cualquier acción en nuestra vida, tener muy claros y definidos tus objetivos, en base a tus fundamentos y principios definidos.

Este hábito hace posible que tu vida tenga razón de ser, pues la creación de una visión de lo que quieres lograr permite que tus acciones estén dirigidas a lo que verdaderamente es importante para ti.

Por ejemplo, yo mismo no hubiera empezado con este blog de desarrollo profesional para personas del mundo de la salud e industria farmacéutica, si esta acción no estuviera totalmente alineada con mis principios y valores.

Estoy totalmente convencido que podemos desarrollar nuevos profesionales de la salud mejorando, no únicamente sus habilidades y competencias técnicas especializadas en un área en concreto, si no optimizando todas aquellas aptitudes y actitudes importantísimas en el dia a dia con los compañeros y/o pacientes, como son las soft skills.

3. Poner primero lo primero te permite ordenar clara y coherentemente todas tus acciones a lo largo del día, de manera que estén siempre alienadas con tus principios y valores.

Es más, tener claro esta priorización, te permite liberarte de la tiranía de lo urgente para dedicar tiempo a las actividades que en verdad dan sentido a tu vida.

Por lo tanto, también está muy implicada la capacidad que tengas en decir “No” a ciertas tareas que te imponen los demás o que no estén alienadas con tus metas y objetivos.

En resumen, es la disciplina que tengas en llevar a cabo lo importante, lo cual te permite convertir en realidad la visión que has creado en el hábito 2.

“La independencia de carácter nos da fuerza para actuar, en lugar de que se actúa sobre nosotros. Nos libera de las circunstancias y de otras personas, y es una meta liberadora que vale la pena. Pero no es la meta final de una vida efectiva”.

De la independencia a la Interdependencia

Si has llegado hasta aquí, felicidades porque no es nada fácil.

Veo muchísimas personas que se estancan en si mismas y en sus propios pensamientos de negativos de culpabilidad inexistente, inseguridad y poca confianza en si mismos y en su vida.

Básicamente, perdiendo el tiempo.

Al conquistar la interdependencia, la idea ahora es comprender que: si tú y yo trabajamos juntos, podremos lograr mucho más de lo que puedo lograr yo solo.

La suma de las partes es mayor que las partes por separado.

Aquí encontramos los 3 hábitos siguientes, que buscan encontrar tu interdependencia:

4. Pensar en Ganar-Ganar. la mayoría de los resultados a los que uno aspira depende de la interrelación con otros. Por lo tanto, la mayor parte de la vida es interdependiente.

Este hábito se basa en que los acuerdos o soluciones de ganar-ganar, son mutuamente beneficiosos y satisfactorios. O sea, todas las partes están a gusto, con un plan de acción común con el que se comprometen proactivamente para conseguir resultados satisfactorios para todos.

Además, se basa en el paradigma de hacer crecer el pastel, haciendo que todo el mundo gane más que las acciones independientes de cada uno de las partes.

Sin embargo, la mentalidad de ganar-perder no conduce a ello. No se basa en un éxito de una de las dos partes, si no de un éxito mejor y superior. Por lo tanto, ganar-ganar ve un escenario sinérgico y no competitivo.

5. Buscar entender primero y ser entendido. Este hábito tiene dos pasos. Primero debes entender la otra parte y empatizar con ella. Para ello debes respetar a los demás, practicar la escucha activa y la empatía proactiva. A partir de este marco, por pura reciprocidad, cómo segundo paso, vas a poder ser entendido.

La mayoría de las personas intenta convencer y ser comprendido por lógica aplastante, pero sin conectar con la persona previamente. La necesidad que tienes de ser entendido es uno de los sentimientos más intensos de todos los seres humanos.

Por lo tanto, si eres capaz de dominar este sentimiento, serás capaz de conectar con los demás.

Este hábito es la clave de las relaciones humanas efectivas y posibilita llegar a acuerdos de tipo Ganar-Ganar.

Este hábito se puede practicar cada día: la próxima vez que estés hablando o interactuando con un cliente, médico, paciente… deja de lado tu propia situación, proactivamente, e intenta escuchar empática y genuinamente lo que dice, sin empujar tus ideas y siendo paciente.

Intenta activamente entender su situación. Nada más.

6. Sinergizar, es el hábito de ser consciente en todo momento de que la suma de las partes da un resultado mayor, que las partes por separado.

Además, la clave para entenderlo es: la unidad supone complementariedad, no igualdad.

Por lo tanto, la esencia de este hábito es el siguiente: valorar las diferencias!

Es encontrar situaciones de colaboración y verlas como oportunidades para crecer juntamente, mediante los recursos complementarios entre todos.

Es el resultado de cultivar tu habilidad diferencial y la actitud de valorar la diversidad y habilidades diferenciales de los demás.

Todo ello, te llevará al trabajo en equipo, que, mediante la unión de ideas, habilidades, capacidades divergentes de otras personas, os conducirán al grupo a ideas mejores, superiores y a la innovación.

“Si soy emocionalmente interdependiente, obtengo dentro de mi una gran sensación de valía, pero también reconozco mi necesidad de amor, de darlo y recibirlo. Si soy intelectualmente interdependiente, comprendo que necesito mis propios pensamientos, con los mejores pensamientos de otras personas.”

De la interdependencia a niveles superiores de vivir

Ahora que entendemos la importancia de convivir y trabajar con los demás y su propia independencia, para conseguir sinérgica, encontrar el win-win y conseguir la interdependencia colectiva, debemos comprender que existen diferentes niveles de interdependencia.

Además, debemos mantener la una renovación constante de nuestra persona, tanto física, como mental y espiritual. De esta manera podremos primero, mantener nuestra capacidad de ser altamente efectivos y segundo,

Puedes imaginarte esto mismo como un tejido cualquiera de nuestro cuerpo, como las mucosas intestinales.

¿Qué debe hacer esta mucosa para ser funcional?

Renovación celular. Tiene todo un conjunto de mecanismos intra y extracelulares de renovación y remodelación del tejido, desarrollando nuevas células epiteliales y eliminando las senescentes o apoteósicas.

Debes hacer lo mismo con tu capacidad efectiva. Debes renovarla y ‘’Afilar la sierra”, ampliando nuestra mirada y ser abierto a nuevas formas de pensamiento y perspectivas diferentes que no te hubieras ni imaginado.

A parte debemos mantener nuestro el equilibro de tiempo y recursos, alineados y coherentes con nuestros principios y objetivos en nuestra vida.

7. Afilar la sierra es usar la capacidad que tenemos para renovarnos física, mental y espiritualmente.

La física se basa en cuidar tu cuerpo. Hacer ejercicio regularmente, cómo subir y bajar las escaleras de tu piso, ir a correr, hacer bicicleta… Pero también comer y mantener una vida saludable.

La espiritual se basa en cuidar, aplicar y respetar tus principios y valores, teniéndolos siempre presentes y reflexionar frecuentemente en ellos.

La renovación mental, se basa en esa hambre por el conocimiento y para aprender continuamente.

La manera de formarse y afilar esta sierra, pueden ser diversas: leer libros, hacer cursos, escuchar podcast…  Pero también puedes: analizar de tu ambiente, networking e interactuar con los demás, hacerte preguntas reflexivas sobre temas que te interesan, etc.

Si hacemos este hábito regularmente, vamos a estar afilando más bien un biorreactor gigante!

Este hábito final incluye todos los otros, ya que optimizándolo, nos va a llevar a niveles más avanzados de pensamiento y actuación en los otros hábitos.

El ejercicio proactivo continuado de todos estos hábitos a lo largo de tus días, es lo que te permite establecer un equilibrio entre todas las dimensiones de tu ser, a fin de ser efectivo, de acuerdo con las metas, principios y valores que te has definida, en los diferentes papeles (roles) que desempeñas en tu vida.

Y hasta aquí este resumen de este increíble libro, obligatorio de leer.

Espero que te haya gustado y si tienes cualquier comentario al respecto…

Vamos a hablarlo proactivamente!

¿Has querido nunca aumentar tu productividad al 200%? ¿Tener, verdaderamente claro, cuál es tu verdadero propósito en la vida? ¿Te imaginas cómo sería tu vida si realmente supieras aprovechar tu tiempo, de manera acertada y enfocada, para conseguir tus objetivos?

Esto y mucho más es lo que genialmente nos presenta Stephen R. Covey en su libro ‘’Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”.

Un revelador y excepcional libro que es considerado como uno de los referentes y una obra de arte, en cuanto a la productividad, eficacia, eficiencia y ética en la vida cotidiana y empresarial.

Y no lo digo yo. Así lo expresan las más de 15 testimonios que aparecen al principio del libro, por parte de personajes tan importantes cómo Anthony Robbins, Kevin Turner, Michael Phelps, el mismísimo Seth Godin, entre otros.

Stephen R. Covey (1932-2012) fue una respetada y referente figura, reconocida internacionalmente, cómo uno de los mejores profesores y consultores en materia de liderazgo, gestión efectiva de organizaciones y crecimiento personal y profesional.

Dedico su tiempo a promover y enseñar una forma de vida basada en principios, para ser mucho más productivos, mejores lideres y optimizar nuestro tiempo de manera eficaz y con eficiencia.

Toda una pasada de persona que ojalá pudiera haber conocido!

En imposible resumir este libro tan espectacular en un solo artículo del blog, y muchos conceptos clave se me escaparán.

Verás como también cito algunos párrafos del libro que me han parecido relevantes.

O sea que te animo a conseguir igualmente una copia de este excelente libro y a tenerlo en tu mesita de noche durante una larga temporada.

Agárrate fuerte a todo lo que encuentres porque puede ser que se te rompan muchos de los esquemas y paradigmas que puedas tener ahora mismo sobre la efectividad y productividad.

Resumen del camino hacia el éxito

La verdadera productividad personal y empresarial, parte de la dependencia (de otras personas, del contexto, del ambiente, de la sociedad, etc).

Primero, se basa en trabajar la independencia personal (ser totalmente responsable de nuestras propias acciones, tener muy claro nuestros objetivos y principios y en función de ellos saber priorizar nuestros próximos pasos).

Segundo, solo cuando conseguimos la independencia, podremos entender y trabajar la interdependencia con los demás (la capacidad para trabajar en equipo, de tal manera que los resultados sean mayores y además beneficiosos para cada uno de los implicados).

Finalmente, podremos ser capaces de renovarnos nosotros mismos, regular y equilibradamente, con el objetivo de crecer y vivir en niveles de comprensión cada vez más elevados.

“Las personas dependientes necesitan de otros para conseguir lo que quieren. Las personas independientes consiguen lo que quieren gracias a su propio esfuerzo. Las personas interdependientes combinan sus esfuerzos con los esfuerzos de otros para lograr un éxito mayor”

Vamos a ver un poco más en profundidad este camino…

De la dependencia a la independencia

Con lo que hemos visto hasta ahora, todo empieza desde dentro, haciendo una mirada introspectiva para conseguir tu victoria privada.

Toda persona de debe, primero de todo, “liberarse”, “romper esas cadenas” que le mantienen preso dentro de su propio mundo que lo limita.

O sea, vivir tu propia vida, tal cual cómo tu eres y quieres, sin peros ni excusas, y ser ‘’responsable” con cada una de las acciones de tu vida.

Los efectos y/o acciones de otras personas que arruinan nuestra vida emocional, el hecho de sentirse víctima, el hecho de lamentarnos por no poder cambiar ocurrencias del pasado, presente o futuro que están fuera de nuestro control…

Todo ello, debes ser consciente de que; cómo te afectan emocional y psicológicamente todas estas cosas, depende totalmente de ti.

Tu eres libre de controlar tus pensamientos e incluso emociones.

Vamos a poner un ejemplo:

Imagínate que acabas de entrar como becario en el departamento de marketing cómo Product Manager Junior en la sección de enfermedades raras de una empresa farmacéutica.

¿Cómo crees que te puedes sentir el primer día de trabajo?

Seguro que te vienen a la cabeza adjetivos cómo: emocionado, expectante, feliz… pero también puede ser que te sientas inseguro, miedoso, tímido, presionado, etc.

Si te sientes emocionalmente dependiente, tu sentido de la seguridad y autoconfianza provendrá de la opinión que los demás tengan de ti.

O sea, si no les caes bien a tus compañeros, puede resultar catastrófico para ti.

Imagínate ahora que viene uno de tus compañeros (que lleva más de 5 años como Product Manager en tu departamento) a conocerte pero de repente ves que es una persona arrogante, nada empática y que se mete contigo y los demás.

Es más, al llevar varios meses trabajando, ves como te hace la vida imposible y se mete contigo continuamente.

Pues bien, ¿cómo te sentirías?

Seguramente penarías: “no puedo trabajar con un compañero así”, “que mala suerte que tengo”,” que desgraciado que soy”, ”vaya mierda vida”.

Si te fijas, aquí estas dejando que las acciones de los demás y el ambiente externo afecten a tus pensamientos (y por lo tanto también conductas y acciones). Estás siendo dependiente.

El paso clave ahora es, primero, darse cuenta. Hacer el clic natural. Debes saber que si te sientes mal contigo mismo, pensado que todo es una mierda, es porque tú decides que sea así.

Segundo, cambiarlo. Ser proactivo y responsable para cambiar esta “realidad” ficticia, para convertirnos en seres independientes. Puedes ir a hablar con este compañero y decirle todo lo que piensas, hablar con tu responsable o en definitiva cualquier acción (moral y ética claro) que haga “liberarte” de estos malos pensamientos que angustian tu vida.

En definitiva, tenemos que hacer una mirada interior e intentar encontrar nuestros principios más profundos para dominar nuestro autodominio.

Los 3 primeros hábitos están destinados a ello:

1. El hábito de la proactividad se basa en ser conscientes de que tú mismo tienes el poder y la libertad de escoger tu respuesta a cualquier estímulo del medioambiente (por ejemplo: si te grita tu jefe, si un compañero de marketing de crítica, si un médico te mira por encima del hombro o no te hace caso…)

La proactividad es lo que delimita la capacidad que tienes para responder de acuerdo con tus principios y valores. Por esta razón, es importante tener muy claro y definidos cuales son estos.

En resumen, ser proactivo es afirmar que eres líder de tus propios pensamientos, acciones, y por lo tanto, destino.

2. Comenzar con un fin en mente consiste en, antes de empezar a hacer cualquier acción en nuestra vida, tener muy claros y definidos tus objetivos, en base a tus fundamentos y principios definidos.

Este hábito hace posible que tu vida tenga razón de ser, pues la creación de una visión de lo que quieres lograr permite que tus acciones estén dirigidas a lo que verdaderamente es importante para ti.

Por ejemplo, yo mismo no hubiera empezado con este blog de desarrollo profesional para personas del mundo de la salud e industria farmacéutica, si esta acción no estuviera totalmente alineada con mis principios y valores.

Estoy totalmente convencido que podemos desarrollar nuevos profesionales de la salud mejorando, no únicamente sus habilidades y competencias técnicas especializadas en un área en concreto, si no optimizando todas aquellas aptitudes y actitudes importantísimas en el dia a dia con los compañeros y/o pacientes, como son las soft skills.

3. Poner primero lo primero te permite ordenar clara y coherentemente todas tus acciones a lo largo del día, de manera que estén siempre alienadas con tus principios y valores.

Es más, tener claro esta priorización, te permite liberarte de la tiranía de lo urgente para dedicar tiempo a las actividades que en verdad dan sentido a tu vida.

Por lo tanto, también está muy implicada la capacidad que tengas en decir “No” a ciertas tareas que te imponen los demás o que no estén alienadas con tus metas y objetivos.

En resumen, es la disciplina que tengas en llevar a cabo lo importante, lo cual te permite convertir en realidad la visión que has creado en el hábito 2.

“La independencia de carácter nos da fuerza para actuar, en lugar de que se actúa sobre nosotros. Nos libera de las circunstancias y de otras personas, y es una meta liberadora que vale la pena. Pero no es la meta final de una vida efectiva”.

De la independencia a la Interdependencia

Si has llegado hasta aquí, felicidades porque no es nada fácil.

Veo muchísimas personas que se estancan en si mismas y en sus propios pensamientos de negativos de culpabilidad inexistente, inseguridad y poca confianza en si mismos y en su vida.

Básicamente, perdiendo el tiempo.

Al conquistar la interdependencia, la idea ahora es comprender que: si tú y yo trabajamos juntos, podremos lograr mucho más de lo que puedo lograr yo solo.

La suma de las partes es mayor que las partes por separado.

Aquí encontramos los 3 hábitos siguientes, que buscan encontrar tu interdependencia:

4. Pensar en Ganar-Ganar. la mayoría de los resultados a los que uno aspira depende de la interrelación con otros. Por lo tanto, la mayor parte de la vida es interdependiente.

Este hábito se basa en que los acuerdos o soluciones de ganar-ganar, son mutuamente beneficiosos y satisfactorios. O sea, todas las partes están a gusto, con un plan de acción común con el que se comprometen proactivamente para conseguir resultados satisfactorios para todos.

Además, se basa en el paradigma de hacer crecer el pastel, haciendo que todo el mundo gane más que las acciones independientes de cada uno de las partes.

Sin embargo, la mentalidad de ganar-perder no conduce a ello. No se basa en un éxito de una de las dos partes, si no de un éxito mejor y superior. Por lo tanto, ganar-ganar ve un escenario sinérgico y no competitivo.

5. Buscar entender primero y ser entendido. Este hábito tiene dos pasos. Primero debes entender la otra parte y empatizar con ella. Para ello debes respetar a los demás, practicar la escucha activa y la empatía proactiva. A partir de este marco, por pura reciprocidad, cómo segundo paso, vas a poder ser entendido.

La mayoría de las personas intenta convencer y ser comprendido por lógica aplastante, pero sin conectar con la persona previamente. La necesidad que tienes de ser entendido es uno de los sentimientos más intensos de todos los seres humanos.

Por lo tanto, si eres capaz de dominar este sentimiento, serás capaz de conectar con los demás.

Este hábito es la clave de las relaciones humanas efectivas y posibilita llegar a acuerdos de tipo Ganar-Ganar.

Este hábito se puede practicar cada día: la próxima vez que estés hablando o interactuando con un cliente, médico, paciente… deja de lado tu propia situación, proactivamente, e intenta escuchar empática y genuinamente lo que dice, sin empujar tus ideas y siendo paciente.

Intenta activamente entender su situación. Nada más.

6. Sinergizar, es el hábito de ser consciente en todo momento de que la suma de las partes da un resultado mayor, que las partes por separado.

Además, la clave para entenderlo es: la unidad supone complementariedad, no igualdad.

Por lo tanto, la esencia de este hábito es el siguiente: valorar las diferencias!

Es encontrar situaciones de colaboración y verlas como oportunidades para crecer juntamente, mediante los recursos complementarios entre todos.

Es el resultado de cultivar tu habilidad diferencial y la actitud de valorar la diversidad y habilidades diferenciales de los demás.

Todo ello, te llevará al trabajo en equipo, que, mediante la unión de ideas, habilidades, capacidades divergentes de otras personas, os conducirán al grupo a ideas mejores, superiores y a la innovación.

“Si soy emocionalmente interdependiente, obtengo dentro de mi una gran sensación de valía, pero también reconozco mi necesidad de amor, de darlo y recibirlo. Si soy intelectualmente interdependiente, comprendo que necesito mis propios pensamientos, con los mejores pensamientos de otras personas.”

De la interdependencia a niveles superiores de vivir

Ahora que entendemos la importancia de convivir y trabajar con los demás y su propia independencia, para conseguir sinérgica, encontrar el win-win y conseguir la interdependencia colectiva, debemos comprender que existen diferentes niveles de interdependencia.

Además, debemos mantener la una renovación constante de nuestra persona, tanto física, como mental y espiritual. De esta manera podremos primero, mantener nuestra capacidad de ser altamente efectivos y segundo,

Puedes imaginarte esto mismo como un tejido cualquiera de nuestro cuerpo, como las mucosas intestinales.

¿Qué debe hacer esta mucosa para ser funcional?

Renovación celular. Tiene todo un conjunto de mecanismos intra y extracelulares de renovación y remodelación del tejido, desarrollando nuevas células epiteliales y eliminando las senescentes o apoteósicas.

Debes hacer lo mismo con tu capacidad efectiva. Debes renovarla y ‘’Afilar la sierra”, ampliando nuestra mirada y ser abierto a nuevas formas de pensamiento y perspectivas diferentes que no te hubieras ni imaginado.

A parte debemos mantener nuestro el equilibro de tiempo y recursos, alineados y coherentes con nuestros principios y objetivos en nuestra vida.

7. Afilar la sierra es usar la capacidad que tenemos para renovarnos física, mental y espiritualmente.

La física se basa en cuidar tu cuerpo. Hacer ejercicio regularmente, cómo subir y bajar las escaleras de tu piso, ir a correr, hacer bicicleta… Pero también comer y mantener una vida saludable.

La espiritual se basa en cuidar, aplicar y respetar tus principios y valores, teniéndolos siempre presentes y reflexionar frecuentemente en ellos.

La renovación mental, se basa en esa hambre por el conocimiento y para aprender continuamente.

La manera de formarse y afilar esta sierra, pueden ser diversas: leer libros, hacer cursos, escuchar podcast…  Pero también puedes: analizar de tu ambiente, networking e interactuar con los demás, hacerte preguntas reflexivas sobre temas que te interesan, etc.

Si hacemos este hábito regularmente, vamos a estar afilando más bien un biorreactor gigante!

Este hábito final incluye todos los otros, ya que optimizándolo, nos va a llevar a niveles más avanzados de pensamiento y actuación en los otros hábitos.

El ejercicio proactivo continuado de todos estos hábitos a lo largo de tus días, es lo que te permite establecer un equilibrio entre todas las dimensiones de tu ser, a fin de ser efectivo, de acuerdo con las metas, principios y valores que te has definida, en los diferentes papeles (roles) que desempeñas en tu vida.

Y hasta aquí este resumen de este increíble libro, obligatorio de leer.

Espero que te haya gustado y si tienes cualquier comentario al respecto…

Vamos a hablarlo proactivamente!

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Forma parte de la comunidad más grande de profesionales de la salud que buscan el éxito

Responsable: Albert Ruiz de la Oliva. Finalidad: enviarte mis nuevos contenidos y correos comerciales. Legitimación: tu consentimiento. Destinatarios: tus datos se encuentran alojados en mi plataforma de email marketing Active Campaign suscrita al PrivacyShield. Derechos: Puedes ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación o eliminar tus datos.

WELCOME,

Enjoy luxury, exclusivity and discretion

NOW TREAT YOURSELF!

Get 25% Off & Free Shipping On Your First Order. Enter Code WELL25SPE